Eternidad
Por Altair

— Ya fue mío —dijo quien era él y ella a la vez, aquel era todo lo que uno podría anhelar.— Lo deseaba estuvieran juntos o separados. Aunque sabe que ya es imposible, sigue haciéndolo.
— A ratos es mío —dijo la cambiante, la que miraba sonidos y escuchaba colores.— Entre las sombras ve perritos negros y en el tono del cielo ojos llenos de amor. ¿Saben? Yo también los veo.
— Por las noches es mío —dijo la siempre apesadumbrada, sus garfios listos para clavase de nuevo en el corazón de aquel a quien observaba.— Cuando recuerda su olor en la almohada y llora en silencio para que nadie descubra lo destrozado que está.
— El que era suyo ahora es mío —dijo la que sonríe al inicio y al final, la única que podía terminar con su sufrimiento.— A diario me pide que los reúna, pero todavía no es su hora. No le basta con saber que le llegará algún día.
— Es curioso. Ya no le importa su propio destino. Sólo quiere cumplir los sueños de su amante y velar por el muchacho. Lo que necesita para seguir luchando por ambos es esperanza.
Y el Señor del Sueño añadió:
— Es mío.


Remus, criatura mágica al fin, alcanzó a oir las voces de los cinco Eternos mientras discutían su caso, pero creyó que sería
mejor si no lo demostraba.

Reto: Crossover (con Sandman).

Desire, Delirium, Despair, Death y Dream son creaciones y propiedad de Neil Gaiman.



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