Guía práctica para un primer beso, capítulo tres
Por AltairEs terrible desperdiciar un beso.
— Meat Loaf
La idea es aplicar presión suficiente en el momento adecuado. Después de todo, el objetivo es compartir un momento delicioso y no hostigar al otro, sobre todo durante el primer contacto. La práctica hace al maestro, porque al fin y al cabo sólo estarán practicando, y querrán estar preparados para cuando besen a quienes realmente aman, ¿no es así?
Pero empecemos por el principio.
Para un beso, no hay nada como tener privacidad. Un salón de clases vacío, el invernadero durante un castigo, la habitación vacía durante las vacaciones de Navidad, la Sala Común a las dos de la mañana (mientras preparas tarea que te dejaron días atrás pero que dejaste para el último instante aunque debe entregarse a la mañana siguiente). Cualquier lugar es bueno, pero hay ocasiones en las que vale la pena esforzarse un poco.
El aliento es muy importante. Es una carta de presentación, por decirlo de algún modo. Cuando la relación es más íntima, no importará que tu lengua sepa a cerveza de mantequilla, o a carne con cebollines, o a lo que desayunaste por la mañana. O tal vez sí importará, pero estarán más dispuestos a perdonarte que durante la primera ocasión. Así que ten a la mano mentas o lávate muy bien los dientes si existe la posibilidad de que beses a alguien. (Por ejemplo, si te domina la curiosidad de descubrir qué se siente pero te da pena intentarlo con alguien más, y tienes la suerte de que él también quiera descubrirlo).
No existe una guía estricta sobre cómo iniciar el contacto. Quizá debas pasarle la mano sobre el hombro en un gesto amistoso. Quizá sea un impulso mientras los dos ríen al recordar la última maldad que le hicieron a ese tipo que les antipatiza tanto. Quizá estén en una de sus luchas usuales (después de preguntarse quién es el más fuerte o ágil de ambos) y el contacto corporal sea demasiado cercano y la tentación muy grande. O igual y hables con franqueza, le expliques tu plan y él esté de acuerdo. No es algo que se pueda planear. Es algo que ocurre. Que se sabe hasta que llega el momento.
Los ojos... bueno, ésa es cuestión de preferencias. Hay quienes besan con los ojos abiertos, hay quienes prefieren cerrar los ojos y hay quienes no pueden dejar de parpadear. Lo que sí es que te conviene mirar a la otra persona a los ojos hasta que estén demasiado cercanas y comiences a ver borroso. ¿Que por qué? Vamos, piensa un poco: un beso es una caricia íntima. Ver a esa persona a los ojos es un gesto que invita a la intimidad. Eso, o pensará que sólo quieres manosearlo, una idea que tal vez no le agrade mucho por más que hayan aclarado que solamente es una práctica.
En ese momento, sobre todo si es la primera vez, te preocuparán muchas cosas. ¿Muy mojado o muy seco? ¿Qué demonios hago con la nariz? ¿Puedo morderlo? En respuesta a la primera pregunta: es cuestión de gustos. Si quisiera demasiada humedad, besaría un vaso con agua. Si no la quisiera, besaría una pared. Piénsalo. Quizá mitad y mitad.
En respuesta a la segunda, el instinto te guiará. Tal vez tengas que inclinar un poco la cabeza, pero no será algo que te lastime. Ni siquiera pensarás en ello mientras el beso dure y su recuerdo permanezca dentro de tu mente —a pesar del tiempo y de los Dementores.
En cuanto a la tercera... domina tus instintos un momento, porque sabes que no es él al que realmente quieres mordisquear. Claro, a menos de que suelan bromear con que tienes el temperamento de un perro (aunque todavía no pasa nada que lo confirme). Quizá sea el único beso que compartan en toda su vida, sin más motivación que la curiosidad, pero no querrás perder a tu mejor amigo por lo que podría considerar un insulto.
Lo mismo con la inclusión o exclusión de lengua. Repite conmigo: la sabiduría universal dictamina que añadir lengua durante un beso es una idea grandiosa, magnífica y genial, y que pocas cosas se comparan con frotar la propia lengua contra la de la otra persona, con entrelazarlas como si se trazara de dos listones de seda y con intercambiar microbios de la forma más insalubre pero más placentera posible. Aún así, tal vez te convenga esperar a una segunda ocasión. Posiblemente también sea el primer beso de la primera persona y puedes espantarlo. O tal vez puedas incluir un poco de lengua, siempre que recuerdes que no estás besando a un helado.
Es increíblemente sexy el que entrelaces las manos en el cabello de la otra persona. Sí, ya sé que no necesita que le revuelvan más el cabello, pero es un gesto tierno que vale la pena intentar. Si no te atrae la idea (porque siempre has tenido la idea de que se alborota el cabello con gel porque no es natural tenerlo así, y no está en tus planes ensuciarte las manos), acaríciale el cuello. O coloca las manos en su nuca. O haz algo con las manos que le inspire un poco de confianza en lugar de quedarte quieto.
Eso sí, haz algo del pecho hacia arriba, ¿de acuerdo? No quieres asustarlo. O excitarlo demasiado. No es él para quien has trazado otros planes.
Aún así, el consejo más importante para un primer beso es muy simple. Disfrútalo. No importa si esel primero de muchos, o si sólo será la práctica que te permitirá besar en un futuro como se debe al verdadero amor de tu vida. No te preocupes por técnica, estilo o satisfacción. Preocúpate por demostrarle lo mucho que te importa.
Lo mucho que le agradeces que sea tu amigo.
Lo mucho que le agradeces que sea más tu hermano que aquel con quien compartes sangre.
Lo mucho que le agradeces que esté ahí para ese primer beso.
Aún cuando antes de empezar tengas que quitarle las gafas.
Años después, sabrían que el amor de la vida de James Potter se llamaba Lily Evans y que tenía los ojos verdes. También sabrían que el amor de la vida de Sirius Black se llamaba Remus Lupin y que era un licántropo.
Pero también sabrían que el primer beso se da y se recibe una sola vez, y que ninguno de los dos había compartido esa experiencia con los amores de sus vidas.
finis
Nota:
Me habría gustado escribir algo más complicado, con más trama o más gracia, pero los señores Prongs y Padfoot se negaron a cooperar conmigo. Me pregunto si fue por influencia del señor Moony y de la señorita flor.